Carmen Sampedro

La palabra hecha verso

Angelita Quimera de Luna

ORBE CELESTIAL

A la atención del Director General del Departamento de Sueños.  

Asunto: Reclamación por fraude

Distinguido Sr. Director General:

Me dirijo a su Departamento de Sueños con motivo de la estafa infringida a mi persona durante la campaña de Promoción del Nuevo Año. Una campaña orquestada con ofertas de sueños y otros destinos favorables para el corazón, a sabiendas, de que nuestra naturaleza ilusa, es propensa a la creencia de que su personal, se hará cargo de nuestra felicidad.

En el transcurso de la noche del 31 de diciembre, al compás metódico de las campanadas y las uva, fue cuando sentí el sable del engaño, la mendacidad de su Negociado; me di cuenta del fraude que sufrí a lo largo de trecientos y pico interminables días, con la eternidad de sus noches. Comprendí que el sueño de amor prometido había quedado relegado al duro silencio administrativo. Algo falla en Orbe Celestial.

Ha sido un año infame, innoble, miserable con mi pobre corazón, sístole y diástole golpeando mis venas, cuando la luna dejaba en el alféizar de mi ventana, su sonrisa burlona. Dos almohadas que deberían albergar todos los besos que caben en una noche y sin embargo, qué dolor tan insufrible la efigie de una sola cabeza suspirando ser cortada y expuesta en bandeja de plata.

Estas consideraciones, me llevan a concluir que su Dependencia no ha actuado con diligencia; antes bien, se ha mostrado impasible ante la petición de esta mujer delicada, romántica, novelera, que esperaba ser redimida por Amor, y que rogó con todo su ser a esa Dependencia, que obrara el prodigio de ser cautivada por un corazón que le susurre la maravilla del amanecer, como el trino del pájaro que anuncia impaciente el nuevo día.

Es su deber aceptar esta exigencia, basada en los sentimientos propios de quien ha padecido el trance lógico que se sufre, cuando se creen las promesas que desde Orbe Celestial se anuncian con bombo y platillo sin tener en cuenta la gravedad que supone el incumplimiento de las mismas en las almas sensibles y crédulas, ya que las dejan  clínicamente muertas por decirlo de una manera un tanto desorbitada.

¿Qué sentido tiene una mujer que no sueña despierta? ¿Qué puede esperar del día si al despertar no puede besar hasta el último cabello del ser amado?

Supliqué amor, como un hambriento; clemencia, como un acusado; clamé sin cesar hasta la palidez. Se hendió la puerta de mi casa esperando al hombre de mis sueños.

Le ruego tenga a bien comunicarle a los Altos Cargos Celestiales, las quejas que en esta carta con fecha 1 de enero de 2018, le expreso a través de su Departamento de Sueños.

A la espera  de que se cumpla con justicia divina la causa que elevo, se despide entre sollozos una dama triste y desolada.

 

 

 

 

Fdo.- Angelita Quimera de Luna

 

FIN

Carmen Sampedro

1 de enero 2018

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